NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ···
NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ···
NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ··· NO ESTÁS SOL@ ···
CONTAR TU HISTORIA ES
TAMBIÉN UNA FORMA DE SANAR
Aquí puedes hacerlo sin juicio. No estás sol@.
ME DI CUENTA
LO NOMBRÉ
Creía que en pareja todo era válido… hasta que aprendí a escuchar mi incomodidad y dije basta.
Sabía que lo que había vivido no era normal. Fui a la policía para saber si era grave y denunciable… y allí me dijeron que lo que había vivido era un abuso.
No fue mi culpa. Hoy sé que girar la cara ya es un “no”. Que el consentimiento no siempre se grita: a veces se encoge, se retrae, se congela.No me rompí de golpe, pero sí en partes pequeñas.
Me fui haciendo pequeña, callaba para no discutir, me vestía como él quería, dejé de ver a gente por “no hacerle daño”.
No hubo golpes.No hubo gritos. Solo hubo control, culpa, dependencia.
Fui a terapia. Empecé a escribir. A llorar sin disculparme. A poner límites sin explicaciones. Y, sobre todo, a volver a habitarme. A sentir que mi cuerpo es mío. Que mi historia no me define, pero sí me fortalece.